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Mitos de la alimentación

Aquí te presentamos algunos de los alimentos que sí puedes comer con medida.

Mito 1. El plátano está prohibido. Seguramente lo leíste o tu Médico te lo dijo y desde entonces no comes plátano y siempre se te antoja. En realidad, el plátano junto con algunas otras frutas como el mango, las uvas, los higos, los dátiles, etc., tienen un aporte importante de fructosa y de carbohidratos. Esto no significa que no puedas comerlos, pero sí que tienes que medirte en su consumo. Por ejemplo, una porción adecuada de plátano es medio plátano tabasco o 2 plátanos dominicos y la recomendación es comerlos poco maduros, ya que cuando comienzan a madurar su aporte de azúcares es mayor. Por otro lado, para contrarrestar la subida rápida de glucosa en sangre, puedes acompañar la fruta con proteína, por ejemplo, queso cottage o yogurt sin azúcar y bajo en grasas.

Mito 2. Se debe comer sólo productos especiales. En los últimos años, la industria alimentaria ha creado alimentos especiales para personas con Diabetes. Por lo general estos productos no tiene azúcar y son bajos en grasas. Puedes comerlos, pero siempre después de checar su etiqueta de información nutrimental para conocer si efectivamente son buenos para ti. Por otro lado, también puedes consumir productos que no sean especiales para personas con Diabetes, el secreto está en que leas la etiqueta de información nutrimental antes de comprarlos.

Mito 3. El pan tostado es mejor. Cuando sometemos el pan a cocción, libera agua y se dextriniza, manteniendo la proporción de hidratos pero transformando mayores moléculas de glucosa que polímeros de la misma. Es decir, el pan bien tostado tiene mayor Índice Glucémico, ya que la temperatura por cocción y la destrinización debilitan los enlaces de puentes de hidrógenos entre las moléculas de glucosa, provocando un alimento que será de fácil evacuación gástrica y con mayor contenido en glucosa. Eso no significa que debas dejar de comerlo, pero sí quiere decir que su consumo debe ser limitado.

Mito 4. Las personas con Diabetes no pueden consumir azúcar. El azúcar refinado provoca que los niveles de glucosa en sangre se eleven, esto es cierto, pero eso no significa que no lo puedas consumir en su totalidad, aunque si quieres decir que DEBES evitarlo. Por otra parte no sólo el azúcar eleva tus niveles de glucosa, también los carbohidratos, por lo que es necesario que lleves una dieta equilibrada como cualquier otra persona, una dieta que sea baja en azúcar, sal y grasa.

Mito 5. Las papas están prohibidas. Este tubérculo contiene una buena fuente de almidones que pueden elevar tu glucosa, sin embargo esto no quiere decir que debas desecharla de tu dieta. En realidad el problema con las papas es la forma en que las cocinamos, por ejemplo, las papas fritas son una bomba para la salud de cualquier persona, no solo para aquellos que tienen Diabetes y en ese sentido, debemos evitarlas todos. En tu caso, lo aconsejable es combinarla con vegetales, prepararla sin grasa y sin salsas que puedan agregarle calorías y, por supuesto, comerla con moderación.
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Acupuntura


El Instituto Politécnico Nacional a través de los egresados de la Escuela Nacional de Medicina y Homeopatía, prevén desarrollar un tratamiento de acupuntura contra la obesidad, la Diabetes y el síndrome metabólico.

De acuerdo con Hernández Martínez y Freige Retana, médicos que están desarrollando este proyecto, señalan que uno de los retos es aplicar electroacupuntura sobre la adiponectina, hormona que es escasa en las personas con Diabetes, con la finalidad de obtener un mejor tratamiento.

Sin embargo, al ser la obesidad el parteaguas para esta condición, el tratamiento se enfoca en reducir el índice de masa corporal, controlar el nivel de los lípidos, la tensión arterial y la glucosa. Se buscará controlar al paciente, con la reducción de hasta un 12% de hemoglobina glucosilada, en aproximadamente tres meses.

El tratamiento va dirigido a pacientes con Diabetes tipo 2, con un rango de edad de 35 a 65 años y con control por medio de metaformina.

Con base a los resultados previos, se le dará bandera verde al tratamiento en la Clínica de Acupuntura donde se atenderá a pacientes con obesidad, síndrome metabólico y diabetes, a partir de 2013.

Pero, este tratamiento en ningún momento sustituirá los medicamentos que de cajón deben estar.
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Actitud


Mantener una actitud positiva y optimista, pese a padecer una enfermedad, mejora considerablemente tu salud, principalmente la del corazón.

De acuerdo a un análisis de 200 artículos, realizado por la Escuela Pública de Salud de Harvard en Estados Unidos, se encontró que los pensamientos optimistas reducen la posibilidad de sufrir un infarto y problemas cardiovasculares.

Ante ello, Julia Bohem, una de las doctoras que participó en el análisis, señaló que factores como la felicidad y la satisfacción con la propia vida reducen efectos del corazón, independientemente de otros riesgos como la edad, el peso y el ritmo de vida.

También los resultados mostraron que las personas satisfechas con su vida, tienden adoptar hábitos saludables: realizar actividad física, tener una dieta balanceada y dormir bien.

Sobre todo, mantener un carácter tolerante, reduce la presión sanguínea y por consiguiente las probabilidades de sufrir problemas cardiovasculares.
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Meglitidinas


Son secretagogos no sulfonilureicos. Disponemos de repaglinida (un derivado del ácido benzoico) y nateglinida (un derivado de la fenilalanina). En forma semejante a las SU, se unen a los canales de potasio ATP dependientes, pero debido a su corta vida media, estimulan la secreción de insulina sólo en el período post prandial. Esto resulta en una menor excursión glucémica con las comidas, sin la hiperinsulinemia interprandial que producen las sulfonilureas. Debido a esto la incidencia de hipoglucemias es menor y producen menos aumento de peso.

También su efecto sobre la glucemia en ayunas es marcadamente menor que el que producen las SU, pero en términos de hemoglobina glicosilada su efectividad es semejante. Su farmacodinamia requiere la administración al inicio de cada comida principal.

La dosis de repaglinida es de 0,5 a 2 mg/dosis y la de nateglinida es de 120 mg/dosis (no requiere titulación). Ambas drogas tienen metabolismo hepático y clearence renal, por lo que deben evitarse en presencia de disfunción de estos órganos. Su costo es mayor que las SU.
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Tiazolidinedionas

 

Introducidas en el mercado en 1997, la primera de ellas fue a troglitazona. Fue retirada del mercado por reacciones hepáticas graves de tipo idosincrático. Actualmente contamos con rosiglitazona y pioglitazona. Actúan a nivel de un receptor nuclear denominado PPAR-γ (sigla en inglés de receptor gamma proliferador de peroxisomas activado).

La activación de receptor modifica la trascripción nuclear de genes que regulan el metabolismo de
los carbohidratos y lípidos. El efecto más prominente es el incremento de la captación de glucosa estimulada por insulina a nivel del músculo esquelético. Esto resulta en una disminución de la resistencia a la insulina en los tejidos periféricos. La producción hepática de glucosa es disminuida pero a dosis mayores. También produce disminución de la lipólisis e incremento de la diferenciación de los adipocitos.

A semejanza con la metformina, tampoco estimula la secreción pancreática de insulina.

Entre sus efectos no glucídicos, se menciona un incremento en las concentraciones de HDL-C y un
descenso de los triglicéridos. Pueden reducir levemente la presión arterial, aumentar la fibrinolisis y mejorar parámetros de función endotelial. Estudios in vitro mostraron reducción de la proliferación de la célula muscular lisa y de marcadores inflamatorios endoteliales. Estos efectos fisiopatológicamente beneficiosos aún no han sido ser corroborados por puntos finales clínicos.

Sus efectos colaterales incluyen en aumento de peso, debido a un aumento de los depósitos lipídicos
subcutáneos, a expensas de una reducción del tejido adiposo intra-abdominal. Esto explica por qué el aumento de peso no se acompaña de un aumento de la insulinorresistencia. También produce retención
hidrosalina, lo que se manifiesta por edemas y anemia. Debido a este efecto está contraindicada en pacientes con insuficiencia cardiaca.

La dosis de rosiglitazona es de 2 a 8 mg/día y la de pioglitazona es de 15 a 45 mg/día. Pueden asociarse con metformina, sulfonilureas e insulina. Su costo es el más elevado de los hipoglucemiantes orales
actualmente disponibles.
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Biguanidas




La única actualmente disponible es la metformina, pues la fenformina fue retirada del mercado en 1955 por producir acidosis láctica. No estimula la secreción de insulina. Su efecto principal es reducir la producción hepática de glucosa en presencia de insulina (aumenta la sensibilidad del tejido hepático a la insulina). Su efectividad en reducir la Hb A1c es semejante a la de las sulfonilureas, pero a diferencia de éstos la incidencia de hipoglucemias es mucho menor y no produce aumento del peso corporal. Como no estimula la célula beta pancreática, las concentraciones plasmáticas de insulina tienden a disminuir, lo que se relaciona con un menor riesgo de eventos cardiovasculares. Otros efectos no glucémicos beneficiosos son la reducción de los lípidos plasmáticos (LDL-C y triglicéridos) y del factor anti-fibrinolítico PAI-1.

En el United Kingdom Diabetes Study, los sujetos que recibieron metformina mostraron una reducción del riesgo global, comparados con sujetos con iguales reducciones de hemoglobina A1c alcanzada con
otros tratamientos. Se observó una reducción del 32 % de las complicaciones relacionadas a DM, una reducción del 42 % en las mortalidad relacionada a la DM y del 36 % en la mortalidad global, y una reducción del 39 % de infarto de miocardio.

Se ha demostrado que la metformina también mejora la ovulación en mujeres insulino-resistentes con
síndrome de ovario poliquístico, y que reduce la progresión de intolerantes a la glucosa a DM.

Los efectos colaterales más frecuentes se presentan a nivel gastrointestinal: dispepsia, náuseas, dolor abdominal y diarrea. Su frecuencia se disminuye cuando se alcanza la dosis final en forma progresiva y
se administra junto con las comidas.

La dosis óptima es de 2000 mg/día. El riesgo de acidosis láctica es de 1:30.000 pacientes años (100
veces menor que la fenformina). Está contraindicada en pacientes que presentan un riesgo incrementado para el desarrollo de acidosis láctica: deterioro de la función renal (creatinina plasmática ≥ a 1.5 mg/dl en el hombre y 1.4 mg/dl en la mujer), disfunción hepática, insuficiencia cardiaca congestiva, deshidratación, alcoholismo, y otras enfermedades relacionadas con hipoxemia, como por ejemplo enfermedad pulmonar obstructiva crónica, infarto agudo de miocardio o sepsis. Debe ser suspendida frente a intercurrencias agudas y cuando se administrarán medios de contraste iodados con fines diagnósticos (pielografías, angiografías, etc.). No es recomendable su uso en pacientes mayores de 80 años, salvo que se cuente con la certeza de una adecuada función renal.

Se puede utilizar en combinación con tiazolidinedionas, secretagogos e insulina
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Reacciones secundarias de la insulina

Reacciones alérgicas

Todas las insulinas contienen ingredientes adicionales que previenen su deterioro, y evitan la formación de bacterias, y en algunas insulinas, agentes que prolongan los efectos. A veces la gente puede desarrollar reacciones alérgicas a estos ingredientes.

Si experimenta hundiciones, irritaciones o inflamaciones, o bultitos en los lugares de inyección coménteselo a su médico.

Recuerde, pregunte por cualquier tema que no le haya quedado claro, tome notas si es necesario, y nunca modifique su dosis de insulina sin consultarlo previamente con su médico.
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¿Donde y como debo inyectar la insulina?



Lugares de inyección de la insulina

La insulina se puede inyectar en toda una serie de lugares de su cuerpo, incluidos los muslos, las partes superiores de los brazos, glúteos y la región abdominal. En cualquiera de estas áreas hay muchos sitios en los que puede inyectar.

La insulina pasará a la sangre con más o menos rapidez dependiendo del lugar de inyección. Hable con su médico para que le informe sobre los diferentes lugares, y lo que hay que tener en cuenta en cada uno.

Preparar e inyectar la insulina

Siempre comience la preparación lavándose las manos. Para preparar una dosis única de insulina, mezcle la insulina suavemente frotando el frasco entre las palmas de las manos, girándolo de extremo a extremo unas cuantas veces o agitándolo levemente. Si está estrenando un frasco, retire la tapa plana de color, pero no el tope de goma ni el aro metálico que hay debajo de la tapa.

Limpie el tope de goma que hay en el agujero del frasco con un algodón impregnado de alcohol. Entonces retire la cubierta de la aguja y retire el émbolo hasta la línea que indique su dosis de aire que debe insertar. Con el frasco de insulina en posición vertical, inserte la aguja a través del tope de goma hasta que su punta se sumerge en la insulina. Entonces apriete el émbolo para añadir aire al frasco de insulina.

Invierta el frasco con la jeringuilla de forma que el frasco esté boca abajo. Aguante el frasco con una mano mientras tira del émbolo con la otra para llenar la jeringuilla de insulina hasta la marca que indica sus dosis.

Compruebe que no hayan burbujas de aire en. Si hay burbujas de aire, utilice el émbolo para devolver el contenido de la jeringuilla al frasco, vuelva a llenar la jeringuilla lentamente, y repita la operación hasta que no hayan burbujas. Compruebe finalmente que la dosis es correcta, y retire la jeringuilla del tope de goma. Si necesita dejar la jeringuilla un momento antes de usarla, tápela para protegerla. Si la insulina está muy fría puede calentarla frotando la jeringuilla suavemente entre las manos.

Preparar su propia mezcla de insulinas requiere instrucciones especiales que su médico le dará si es necesario.

Ahora ya está listo para elegir el lugar de inyección y limpiarlo con un algodón impregnado de alcohol. Pellizque un área grande de piel e inserte la aguja asegurándose de que la aguja está totalmente insertada antes de empujar el émbolo. Esto hará que la insulina penetre en su cuerpo.

Retire la aguja acto después, y no frote el lugar de la inyección.

Tire las agujas y jeringuillas en un lugar seguro. Su médico o farmacéutico le pueden sugerir formas de deshacerse de ellas que respeten al medio ambiente.
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Tipos de insulina


Los efectos de los diferentes tipos de insulina tienen duraciones diferentes. Varían en cuanto al comienzo del efecto y la duración del efecto mismo. Como no todas las personas reaccionan de la misma forma a los diferentes tipos de insulina, es preciso que colaboren con su médico en la determinación del tipo o los tipos de insulina que más les convengan.
  • Insulina de acción ultracorta: HUMALOG
  • Insulina de acción corta: insulinas Regular (R) y Semilenta (r) (S). Estos preparados dejan de surtir efecto de forma más rápida que otros tipos de insulina.
  • Insulina de acción intermedia: NPH (N) y Lenta (r) (L). Estas insulinas tardan más en empezar a funcionar, y funcionan durante un tiempo más largo que las insulinas de acción corta.
  • Insulina de acción larga: Ultralenta (r) (U). Esta insulina empieza a actuar lentamente y dura más que las otras.
  • Combinados de insulinas: la insulina 70/30 contiene un 70 % de NPH y un 30 % de insulina Regular. La insulina Regular empezará a surtir efecto rápidamente, y la NPH seguirá cuando la Regular deje de surtir efecto. La insulina 50/50 se compone de partes iguales de estos dos preparados.
Las insulinas también difieren en cuanto a sus orígenes. La insulina humana se consigue a partir de la tecnología de DNA o por procesos químicos especiales. También hay insulina procedente de vacas y de cerdos. La fuente de un tipo de insulina es conocida como su especie.
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La insulina




Como la gente con diabetes del tipo I no produce la insulina necesaria para vivir, ha de inyectarse insulina a diario. La insulina no se puede tomar en forma de píldoras. Algunas personas con diabetes del tipo II, que producen insulina, pero no pueden aprovecharla, sí que toman suplementos de insulina como apoyo a su tratamiento.

El propósito de la insulina es mantener el nivel de azúcar sanguíneo lo más similar al normal a lo largo del día. Por lo tanto la frecuencia y la cantidad de insulina necesaria depende de cada individuo. Algunos factores que influyen en la cantidad y la frecuencia de las tomas de insulina son el peso y la constitución de la persona, su nivel de actividad física, la cantidad de comida que consume, otros medicamentos que pueda tomar, su estado de salud y ánimo general. La mayoría de gente necesita un mínimo de dos inyecciones diarias de insulina, y algunos necesitan más de un tipo de insulina.

Cuando una persona empieza a tomar insulina se le irán ajustando los horarios y las cantidades que debe tomar hasta conseguir un control del nivel de azúcar óptimo. Es importante pues, que inicialmente guarde un trato continuo con su médico para establecer sus necesidades.